martes, 10 de enero de 2017

Reseña #21: Las luces de septiembre de Carlos Ruiz Zafón

¡Hola lonelys! Como veis estoy empezando el 2017 a tope, reseñando todo lo que leo y hoy os traigo la reseña del último libro de La Trilogía de la Niebla, se trata de Las luces de septiembre, como no, de Carlos Ruiz Zafón.

*Ficha técnica*



Título original: Las luces de septiembre.
Editorial: Planeta.
Encuadernación: Tapa dura.
Trilogía / Saga: La trilogía de la niebla #3.
Páginas: 288.
Fecha de publicación: 1995.
ISBN: 978-84-081-6356-5.
Sinopsis: Un misterioso fabricante de juguetes vive recluido en una mansión gigantesca poblada de seres mecánicos y sombras del pasado. Un enigma en torno a las extrañas luces que brillan entre la niebla que rodea el islote del faro. Una criatura de pesadilla que se oculta en la profundidad del bosque. Estos y otros elementos tejen la trama del misterio que unirá a Irene e Ismael para siempre durante un mágico verano en Bahía Azul.

*Mi opinión*


Con este libro quería que mejorara aunque fuera un poco la sensación agridulce que me dejó El palacio de la medianoche y vaya que si mejoró.

La trama nos presenta a Simone y sus dos hijos, Irene y Dorian que intentan sobrevivir como pueden en París {a base de los favores de un buen hombre} después de morir el cabeza de familia, es decir, el padre. Al final, gracias a una oferta de trabajo que ha recibido Simone, se marchan a Normandía, a un extraño pueblo llamado Bahía Azul.

Como veis la historia recuerda un poco a la premisa de El príncipe de la niebla cosa que aunque por un lado me hizo recelar un poco por otro me gustó bastante ya que apuntaba a una historia más sencilla y, además, con una protagonista femenina al fin: Irene.
«No valía la pena perder el tiempo en intentar cambiar el mundo; bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno.»
Irene es una chica bastante normalita, la verdad, se pueden apreciar en ella características que ya había visto en otros personajes femeninos de Zafón: valentía, despecho, curiosdad, actitud sarcástica y enigmática... Con todo al final me ha acabado gustando bastante al igual que lo ha hecho su relación con Ismael y el propio personaje que, aunque me ha parecido que conforme pasaban los capítulos se iba desinflando un poquito y dejaba de lado su personalidad para proteger a Irene, me ha agradado.
«En un mundo de luces y sombras, todos, cada uno de nosotros, debía encontrar su propio camino.»
Por otro lado tenemos a Dorian, un chico realmente raro al que solo le interesan la cartografía y una tal Greta Garbo que no aparece por ningún lado, a Hannah, la prima de Ismael, que la adoré desde el primer momento, quizá porque comprendía su terror al vivir en Cravenmoore, a Simone, una madre ejemplar dispuesta a hacer lo que sea por sus hijos, valiente... {insertar lista de adjetivos de los personajes femeninos de Zafón} y por último a Lazarus Jann, el hombre que le ofrece trabajo a Simone, ese trabajo consiste en ser la ama de llaves de su casa: Cravenmoore, una mansión enorme plagada de juguetes extraños todos creación del hombre que es todo un misterio ya que aunque nos lo presentan como una persona buena y carismática hay algo que no cuadra.
«Imagino que algunas personas, como ciertos juguetes, a veces nacen con una tara de origen. De algún modo, eso nos convierte a todos en juguetes rotos.»
De la narración no tengo nada que decir que no haya dicho antes: me ha vuelto a fascinar.

Y, como en los libros anteriores que forman la trilogía en este no podía faltar el misterio {qué digo, es la parte principal de la historia}, el autor vuelve a meter elementos en la trama que Irene e Ismael deben ir resolviendo hasta llegar al fondo de la verdadera historia de Lazarus Jann y su extraña esposa Alexandra.

Resumiendo, este es un libro «sencillo», con un único misterio que resolver encajando las piezas del rompecabezas que Zafón va dejando repartidas por las páginas y que se lee rápido y a gusto.

Mi puntuación: ★'5

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